Carlos V y el Furor

CARLOS V Y EL FUROR – Exposición Reencuentro – Parada 1

 Exposición Reencuentro. Preparación de la visita en el Museo del Prado

La exposición Reencuentro reúne las obras más emblemáticas de la colección del Museo del Prado. Como la situación sanitaria determina un aforo máximo de 2500 visitantes diarios, las 250 piezas maestras exhibidas pueden disfrutarse de forma más relajada e íntima, sin el gentío habitual que abarrota el museo.

Antes de visitar un museo con niños, te conviene informarte un poco sobre cada obra para plantear preguntas a los pequeños y despertar su interés, como en un juego, y para saber responder las cuestiones con las que ellos mismos te sorprenderán. No necesitas impartir un máster: cada niño es un mundo y aprende a su ritmo, y cada duda infantil se resuelve adaptada a su nivel.

Aprende a mirar el arte con ojos de niño y a prepararte para lo inesperado, porque nunca sabes qué detalle puede atrapar su inquieta curiosidad. Tómatelo con humor si tu pequeño explorador pasa de largo ante un cuadro de gran formato, una obra maestra del arte universal (quizás, tu cuadro favorito), para embobarse con un detalle nimio de un cuadrito de un artista menor –artista menor, dentro del nivel del Museo del Prado-.

Mirar el arte (MirArte) con ojos de niño ayuda a los adultos a redescubrirlo. En esta serie de post dispones de un itinerario recomendado por la exposición e indicaciones para convertir la visita en una aventura para tus pequeños.

Primera parada: Carlos V y el Furor

Recibe a los visitantes el grupo escultórico de Carlos V y el Furor. Se trata de una obra de los maestros italianos Pompeo y Leone Leoni, padre e hijo. Su base es circular para su contemplación desde todos los ángulos, así que podéis dar una vuelta alrededor de ella para verla bien. Pregunta al niño por los detalles que le sorprendan.

  • ¿Quiénes son los personajes? Puedes explicar que se trata del Emperador Carlos I y V de Alemania, uno de los hombres más poderosos de su época, y la otra figura, el furor, simboliza a sus enemigos vencidos por él. Carlos era nieto de los Reyes Católicos y, como su imperio abarcaba una gran extensión, tenía numerosos enemigos y casi todos sus años de reinado estuvo envuelto en guerras y conflictos religiosos. Por esa razón, se conoce a la estatua con diferentes nombres, como: Carlos dominando el furor turco, o Carlos dominando el furor protestante.
  • La escultura de Carlos V y el Furor es de bronce. Como se fundieron las piezas por separado, es desmontable: el Emperador viste una armadura en varias piezas, y también se le pueden quitar las armas o separar ambas figuras, Carlos y el furor. Carlos puede verse vestido o desnudo, según la ocasión en que se exhibiera la estatua.
  • ¿Por qué van desnudos? En la época de Carlos representaban a los reyes imitando el arte de la antigua Grecia y Roma. En la antigüedad clásica, a su vez, representaban a sus reyes, o césares, como dioses y héroes mitológicos.
  • El emperador Carlos no posó desnudo para la estatua. En rey no tenía cuerpo de atleta, porque se trata de una representación idealizada. En el siglo XVI, la gente vivía poco y tenía muy mala salud, Carlos ya era un hombre mayor y enfermo cuando se fundió la estatua.
  • Si el niño pregunta por los genitales. En la Antigüedad, los genitales masculinos se esculpían de pequeño tamaño, porque simboliza la templanza: el control de las pasiones y el dominio de uno mismo. En este link se puede ver cómo se desmonta la armadura.

Otros detalles del grupo escultórico

Recuerda que, en general, si bombardeas a los niños con un aluvión de datos que no te pidieron, puedes convertir en aburrido un tema apasionante. Esta información adicional, con aportes técnicos o anecdóticos, sirve para asesorar a los padres en caso de que los niños pregunten.

  • Nada está ahí por azar. En Carlos V y el Furor, cada objeto tiene un simbolismo. Los artefactos aluden a la guerra y al Imperio de Carlos: el morrión es el casco de los soldados de la época, el tridente el dominio del mar, etc.
  • Como curiosidad, el haz de varas atadas con el hacha, o fasces, es una alusión a los lictores: funcionarios de la Antigua Roma relacionados con la administración de justicia. Desde la época, hasta la actualidad, las fasces simbolizan la justicia y la fuerza para impartirla, y están presentes en estatuas, banderas y escudos de muchos países, como en el de nuestra Guardia Civil.
  • La inscripción de la base está en latín, porque en la época era el idioma internacional, o lengua franca, que usaba la gente de diferentes países para entenderse, como hoy el inglés. En la inscripción consta el nombre de los escultores, padre e hijo, con la fecha de finalización de la obra: “1564/ LEO. P. POMP. F. ARET. F.”. Y el título de la obra “CAESARIS VIRTVTE DOMITVS FVROR”, se puede traducir como: La virtud del cesar domina al furor. Como está en latín, al rey lo llaman “César”, “rey” en esa lengua.

Seguiremos en próximos posts analizando esta magnífica Exposición Reencuentro en el Museo del Prado

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